Redes culturales en acción: referentes y oportunidades para la cooperación ibérica en música antigua
- Altea Guevara Alonso

- 5 days ago
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En terrenos artísticos donde la profesionalización avanza más rápido que la consolidación de estructuras de las industrias culturales, la colectividad y el asociacionismo se convierten en herramientas esenciales para sostener y potenciar el trabajo creativo. La vertebración estructurada de la música antigua, como ocurre en otras disciplinas artísticas especializadas, depende no solo de la calidad musical y la capacidad estratégica de cada proyecto, sino también de redes de colaboración que faciliten el intercambio de recursos, conocimientos, oportunidades y visibilidad. Estas redes permiten evitar solapamientos y obstáculos derivados de competencias, equilibrar el acceso y desarrollo de oportunidades, y coordinar la distribución de la actividad mediante buena fe comunitaria y benchmarking cooperativo entre proyectos.
En contextos donde faltan marcos de promoción cultural sólidos que garanticen continuidad financiera, profesionalización, equilibrio en el desarrollo y proyección internacional, la creación de comunidades y asociaciones se convierte en un mecanismo estratégico. No solo fortalece la disciplina y fomenta la innovación, sino que también facilita la formación y consolida un ecosistema donde los artistas pueden crecer de manera sostenible, colaborativa y proyectarse más allá de sus límites locales.
En el ámbito de la música antigua, existen muy pocas asociaciones internacionales que conecten intérpretes, educadores, investigadores y organizaciones más allá de las fronteras nacionales. Entre ellas destacan EMA (Early Music America) y NORDEM (Nordic Early Music Federation), dos redes fundamentales que fortalecen la música histórica como disciplina artística y profesional, adaptando sus enfoques y estructuras a sus respectivos contextos geográficos y culturales.
Early Music America, con sede en Pittsburg, apoya a músicos, educadores, gestores e instituciones mediante recursos, becas, programas de formación, eventos y networking. Su plan estratégico 2023‑2028 se centra en cuatro pilares: compromiso con la inclusión, diversidad, equidad y acceso (IDEA); fortalecimiento de la capacidad organizativa y financiera; activación de la membresía; y comunicaciones estratégicas para aumentar visibilidad y participación. EMA combina miembros individuales e institucionales, fomenta la colaboración internacional y ofrece oportunidades de desarrollo profesional, convirtiéndose en un referente para quienes buscan integrarse en una red global de música antigua.
Por su parte, NORDEM agrupa festivales, asociaciones nacionales, centros educativos y profesionales de los países nórdicos y bálticos. Aunque su alcance es regional, se integra en la Red Europea de Música Antigua (REMA), lo que le permite participar en proyectos y colaboraciones europeas. Su misión se centra en fortalecer la cooperación institucional, representar la música antigua de la región en foros internacionales y promover la educación y la investigación. Entre sus actividades destacan la competición bienal EAR‑ly, reuniones y conferencias de miembros, proyectos de colaboración entre festivales y eventos internacionales, consolidando la cohesión y visibilidad de la música antigua en su área geográfica.
La comparación entre EMA y NORDEM revela diferencias estratégicas claras. EMA adopta un enfoque global e inclusivo de individuos y organizaciones, enfatizando formación, becas, difusión y networking, mientras que NORDEM se orienta a la colaboración institucional, al intercambio de buenas prácticas y al fortalecimiento del sector regional. Ambas organizaciones coinciden, no obstante, en la promoción de la educación, la investigación y la práctica históricamente informada, así como en el aumento de la visibilidad cultural y social de la música antigua.
En conjunto, EMA y NORDEM representan modelos complementarios de desarrollo profesional y consolidación institucional. EMA potencia la conexión internacional y el crecimiento individual, mientras que NORDEM asegura la cohesión regional y la integración de la música antigua de los países nórdicos y bálticos en la escena europea. Su labor combinada demuestra cómo la música antigua puede adaptarse y prosperar en diferentes contextos geográficos, equilibrando visión global y acción local, formación, colaboración e innovación para garantizar su relevancia, accesibilidad y vitalidad frente a públicos y profesionales de todo el mundo, atajando cuestiones estructurales del sector desde contextos y perspectivas diferentes aunque complementarias.
Dentro de las lógicas europeas de imbricación institucional y política pública en áreas de cultura, la pertenencia de NORDEM a Kulturkontakt Nord y al Nordisk Kulturfond representa un factor estratégico clave. Estas afiliaciones proporcionan no solo reconocimiento institucional, sino también acceso directo a recursos financieros y oportunidades de cooperación que serían mucho más difíciles de alcanzar de manera independiente. Gracias al apoyo de Nordisk Kulturfond, un fondo de cooperación cultural que financia proyectos artísticos y culturales transnacionales en los países nórdicos, NORDEM puede desarrollar proyectos regionales y transnacionales, competiciones como EAR‑ly, talleres y actividades educativas, asegurando la continuidad y sostenibilidad de la red y de sus miembros.
La integración en Kulturkontakt Nord, una plataforma de cooperación cultural que conecta instituciones, festivales y organismos de política cultural de la región nórdico-báltica, confiere a NORDEM legitimidad y visibilidad ante organismos culturales, ministerios de cultura y plataformas internacionales, lo que permite incluir festivales, asociaciones y conjuntos asociados en programas de cooperación regional y europea, ampliando el alcance e impacto de sus iniciativas. Además, estas plataformas facilitan la ampliación de la red de cooperación y alianzas estratégicas, permitiendo que NORDEM conecte con instituciones de otras disciplinas artísticas, patrimonio y educación, promoviendo el intercambio de buenas prácticas, proyectos conjuntos y la participación en residencias o seminarios especializados.
Estas afiliaciones también potencian la internacionalización de la música antigua nórdica, conectando a NORDEM y sus miembros con redes y proyectos europeos como REMA, asegurando que festivales, músicos y proyectos puedan proyectarse más allá de sus fronteras y consolidar su presencia global. Formar parte de Kulturkontakt Nord y Nordisk Kulturfond permite a NORDEM fortalecer su estructura organizativa, ampliar recursos, consolidar la cooperación regional y asegurar la integración de la música antigua de la región en un contexto europeo más amplio.
La experiencia de NORDEM ofrece un modelo valioso para reflexionar sobre la cooperación internacional en música antigua, aunque trasladarlo a la Península Ibérica plantea desafíos y oportunidades específicas. NORDEM se ha beneficiado de un ecosistema institucional favorable que facilita financiación transnacional, coordinación entre festivales, colaboración entre instituciones educativas y visibilidad europea. En España y Portugal, sin embargo, no existe un marco equivalente de apoyo internacional específicamente ibérico. La financiación europea disponible se canaliza a través de programas globales (Creative Europe, Erasmus+) y no está estructurada para fomentar redes culturales regionales con identidad compartida. Por ello, festivales, conservatorios y asociaciones dependen en gran medida de apoyos nacionales o locales, y la coordinación transnacional se realiza a través de iniciativas individuales, contactos personales o proyectos puntuales.
A pesar de estas diferencias, existen paralelismos que podrían permitir la creación de una red ibérica de música antigua inspirada en NORDEM. España y Portugal cuentan con una densidad significativa de festivales, conjuntos, conservatorios y grupos de investigación que comparten intereses en repertorios históricos y prácticas de interpretación históricamente informadas. Además, ambos países poseen políticas culturales que fomentan la cooperación internacional a nivel europeo, aunque con menor consolidación que en los países nórdicos. Una iniciativa ibérica debería, por tanto, construir primero la infraestructura de red, generando confianza institucional, estableciendo criterios de membresía claros y definiendo un marco de cooperación regional que pueda conectarse posteriormente con redes europeas existentes como REMA o Creative Europe.
Implementar una red similar a NORDEM en la Península Ibérica exige pensar estratégicamente en tres niveles:
Consolidar la base regional, articulando festivales, asociaciones y centros educativos como miembros activos.
Buscar apoyo internacional, a través de programas europeos o alianzas con redes existentes, para garantizar financiación, visibilidad y legitimidad.
Diseñar una gobernanza flexible y escalable, que permita crecer desde lo regional hacia lo transnacional, adaptando los mecanismos de cooperación a la realidad ibérica y evitando depender únicamente de iniciativas locales aisladas.
Concebir líneas de acción propias, específicas, diversificadas e interoperables, diseñando un sistema de cooperación abierto e interdisciplinario que permita incorporar nuevas acciones estratégicas por fases según el proyecto se consolide.
En este contexto, el modelo de Early Music America (EMA) ofrece herramientas complementarias. EMA combina apoyo a individuos y organizaciones mediante becas, talleres, mentorías, directorios, formación y networking, al tiempo que mantiene recursos digitales, publicaciones y eventos que fomentan visibilidad y profesionalización. Su financiación diversificada —membresías, donaciones privadas, patrocinios y subvenciones puntuales— permite una organización autónoma, flexible y sostenible, independiente de apoyos públicos centralizados.
Aplicar estos principios en la Península Ibérica permitiría crear una red híbrida de miembros, integrando músicos, conjuntos, festivales y centros educativos, con una estructura profesional que coordine actividades, recursos y comunicación. Se podrían establecer programas de formación, visibilidad y desarrollo profesional que conecten a todos los actores de la música antigua en la Península, fortaleciendo la cooperación regional y creando un punto de encuentro que actualmente no existe.
De esta manera, se superarían las limitaciones de un sistema fragmentado, facilitando la internacionalización y la conexión con redes europeas como REMA. Al combinar el enfoque flexible, inclusivo y profesional de EMA con un plan adaptado a la realidad ibérica, se podría sentar la base para una red sostenible y estratégica, promoviendo la música antigua de manera integral, desde la formación de músicos hasta la visibilidad de festivales y proyectos culturales en un contexto regional y europeo.
Estudios de caso en profundidad podrían revelar oportunidades estratégicas extrapolables o adaptables a la realidad ibérica, aumentando significativamente la posibilidad de generar un espacio asociativo o de red que favorezca la cooperación internacional entre España y Portugal, más allá de los intereses o beneficios directos de los miembros explícitamente activos en esta potencial plataforma. Este espacio podría comenzar a articularse, en una primera fase, como un entorno de observación, análisis estratégico y diálogo, destinado a identificar necesidades, recursos y modelos de cooperación viables y, especialmente, orientados y participativos. Posteriormente, podría evolucionar hacia la incorporación e implementación de vías de acción sostenibles, inclusivas e integradoras, fomentando la colaboración regional, la profesionalización del sector y la proyección internacional de la música antigua en la Península Ibérica de manera sólida y duradera.
Finalmente, cabe mencionar que, aunque NORDEM y EMA son referentes claros en la gestión de redes de música antigua, analizar otros modelos de gestión cultural en la Península Ibérica, aunque no estén centrados en la música, puede ofrecer insights valiosos para articular una red ibérica de música histórica. La experiencia de iniciativas transfronterizas y colaborativas demuestra que es posible coordinar actores diversos, generar sinergias y profesionalizar sectores culturales incluso en contextos con estructuras fragmentadas.
Por ejemplo, IBERICC Global, fondo de desarrollo regional dedicado a la cooperación entre España y Portugal en industrias culturales, promueve encuentros profesionales, coproducciones y estrategias conjuntas. Su enfoque en colaboración estratégica, intercambio de recursos y visibilidad internacional podría trasladarse a festivales, conjuntos y centros educativos de música antigua –e incluso, más allá de inspirarse en su modelo de cooperación, podría colaborarse con instituciones de este calibre como stakeholders estratégicos, posicionando la red profesional de la música antigua ibérica como el agente para el desarrollo territorial que es actualmente–.
De manera similar, la Red España‑Portugal de Cooperación Transfronteriza (REDCOT) evidencia cómo la integración de administraciones públicas y entidades civiles permite coordinar esfuerzos, compartir buenas prácticas y desarrollar proyectos conjuntos, aunque su implementación aún está en vías de desarrollo. Este modelo demuestra la importancia de generar confianza institucional y criterios claros de cooperación, y cómo esta comienza a ser percibida como una vía indispensable desde el punto de vista político, ibérico e intersectorial, pilares fundamentales para cualquier red transnacional, en la que la cultura, la música y la recuperación patrimonial podrían participar de forma organizada en el futuro.
Otras experiencias ibéricas también aportan lecciones útiles. La cooperativa SmartIB, que agrupa profesionales creativos y culturales, muestra cómo una red híbrida de individuos y organizaciones facilita el intercambio de conocimientos, la colaboración en proyectos y la profesionalización de sus miembros; además, cuenta con el apoyo y cooperación de la Federación Nacional de Estudiantes de Música (FNES MÚSICA). Por su parte, asociaciones como la Ibero‑Macaronésica de Jardines Botánicos (AIMJB) ilustran cómo estructuras de cooperación regional pueden sostener investigación, educación y difusión en un marco compartido, fortaleciendo la identidad y visibilidad de sus sectores.
Estos modelos ibéricos ofrecen información estratégica para construir una red eficiente, inclusiva y sostenible de música antigua, además de evidenciar el creciente interés, aunque incipiente, de establecer puentes sólidos a largo plazo entre España y Portugal. Su estudio permitiría identificar mecanismos de financiación, gobernanza, membresía y colaboración adaptables a la Península Ibérica, generando un ecosistema que favorezca la cooperación entre ambos países y establezca un espacio de intercambio, desarrollo y visibilidad actualmente inexistente para la música histórica en la región.
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